martes, 20 de noviembre de 2012

ESA SILLA


Aveces me siento a pensar quien soy, tengo claro que me llamo Ana Martín, que tengo 26 años, que estoy terminando la carrera que mi papa me impuso, sigo viviendo con ellos y no soy feliz, estoy en esta silla, aquí me siento desde hace muchos años, esta silla  ha sido testigo y confidente de mi vida, de mis lagrimas, mis tristezas, mis rencores, mis pocas alegrías, mi repudio, mis inseguridades y mi vergüenza, aquí vengo a leer y escribir, es lo que mas disfruto desde niña, porque invento y viajo a otro mundo, aquí sentada de nuevo, pienso en lo que he hecho y en todo, todo lo que he dejado de hacer, tengo 26 años y no he vivido ni la mitad de lo que ya ha vivido una niña hoy a los trece años

Mi papa hizo de mi una mujer insegura y llena de miedos, antes no existía la palabra sexo en mi vocabulario, hoy hablo de esto con un poco mas de tranquilidad, digo con orgullo que soy virgen, he mantenido mi dignidad a salvo y me he mantenido libre del pecado, no me imagino las manos de un hombre sobre mi, me da asco, fastidio, se que finalmente me sentiría mal conmigo misma y llena de remordimiento, nunca saco de mi mente que un hombre me traerá tristeza y desdicha, ya sufrí una vez y no quiero volver a repetirlo.

Es difícil para mi vivir en un mundo que utiliza la desnudes y la simbologia sexual para todo, tal vez por eso en mi casa no se veía mucha televisión, pues casi todo se publicita usando a la mujer como objeto para poder vender y lo mas triste es que termina funcionando, la gente lo ve con naturalidad, talvez yo lo veo diferente, mis primas hablan de sexo, me dicen que un hombre puede hacerte muy feliz, me hablan de una forma muy diferente a la que yo crecí escuchando, aveces quisiera verlo así porque ellas se ven felices, así, en esta silla siempre concluyo que nisiquiera se quien soy, quien quiero ser, donde estoy, donde quiero llegar,  no se que esta bien y que esta mal.




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