lunes, 19 de noviembre de 2012

CONCLUSIONES



En un mundo donde el sexo es parte de la naturaleza humana, Ana Martin marca la gran diferencia en estos tiempos, donde el sexo es parte de la diversión de un día común, donde muchos hacen sus tantos intentos por dar vida a un ser nuevo, donde es la demostración de amor y confianza que muchos dan a la persona a la que aman, donde la virginidad es el mejor regalo que pueden dar a su pareja dando inicio a su vida sexual.

Ana ve este suceso con muchas restricciones, como un tabú, como algo que esta fuera de lo normal, algo que no se debería hacer porque según sus convicciones es pecado y algo asqueroso. Pero esto no proviene de una convicción religiosa, política o social, proviene de las tantas restricciones que ha puesto su padre desde que nació ella y sus hermanas.
Es posible que la culpa se adhiera a su padre, por ser un psicótico de la perfección o un obsesionado por sobreproteger a sus hijas y sentir que tiene el mando sobre ellas y las cosas que realizan, pero en su hogar también ha faltado decisión y crianza por parte de la madre quien ha permitido que sus hijas crezcan de ese modo y perciban un mundo diferente al que todo el mundo ve.

La noción de Ana no es precisamente la de conservarse virgen hasta el matrimonio, no, su deseo en realidad es poder hacer las cosas que nunca se le han permitido hacer, vivir una vida normal, hacer cosas que todos hacen y quieren hacer pero aun así su perspectiva sobre los hombres, el sexo, los noviazgos, siempre serán algo prohibido porque sus conceptos al respecto son los peores inculcados por su padre, para quien parece que el sexo es un tema intocable.

Finalmente esta historia de vida nos ha llevado a ver como la educación desde niños se refleja tanto en la conducta de una persona adulta, desde un punto de vista de padres nos hace reflexionar de una mejor manera cómo educar a nuestros hijos, permitirles ciertas libertades que los dejen llevar una vida y prohibir solo aquellas cosas que sean innecesarias e inadecuadas. Viendo el punto de vista desde hijos, nos lleva a ser agradecidos por las tantas cualidades con las que nos formaron, pero tarde o temprano tendremos que llevar el mando de nuestra vida y debemos confiar en nosotros mismos para realizarnos finalmente como personas.

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